Repubblica
Dominicana
27 de febrero del 2009
Discurso de Leonel Fernández
ante el Congreso Nacional
Honorable Señor Presidente
de la Asamblea Nacional, Dr. Reynaldo Pared Pérez;
Honorable Señor Vicepresidente de la República,
Dr. Rafael Alburquerque; Honorable Señora Primera
Dama, Dra. Margarita Cedeño de Fernández;
Honorable Señor Presidente de la Cámara
de Diputados, Lic. Julio César Valentín;
Honorable Señor Presidente de la Suprema Corte
de Justicia, Dr. Jorge Subero Isa;
Honorable
Señor Presidente de la Junta Central Electoral,
Dr. Julio Cesar Castaños Guzmán;
Honorable Señora Presidenta de la Cámara
de Cuentas, Dra. Licelotte Marte de Barrios;
Honorables Señores Secretarios de Estado;
Su Eminencia Reverendísima Monseñor
Józef Wesolowski, Nuncio Apostólico
de Su Santidad, Benedicto XVI;
Honorables Miembros del Cuerpo Diplomático
y Consular y de los Organismos Internacionales;
Honorables Señores Miembros de la Asamblea
Nacional;
Autoridades Civiles y Militares;
Invitados Especiales;
Señoras
y Señores:
Con motivo de un nuevo aniversario de la Independencia
de la República, comparezco por ante esta
Augusta Asamblea en circunstancias internacionales
particularmente graves y complejas.
Desde julio del 2007, el mundo se ha visto conmocionado
por la magnitud y severidad de la crisis financiera
y económica más aguda de los últimos
80 años.
Como resultado de esa crisis, el desconcierto cunde
por todas partes. El asombro se apodera hasta de
los espíritus más sosegados; y millones
de seres humanos en distintas partes del planeta
contemplan con perplejidad el desmoronamiento de
una economía mundial que antes parecía
indestructible.
Los símbolos emblemáticos del sistema
financiero global se desploman; y aún los
gobiernos de los países desarrollados lucen
petrificados a la hora de aplicarle un torniquete
a la hemorragia de la economía global.
La primera institución financiera en derrumbarse
fue el banco inglés Northern Rock. A esta
le siguió, en Estados Unidos, Bear Stearns.
Posteriormente fue Lehman Brothers, y después
hubo que rescatar de la quiebra a la empresa de
seguros AIG y al banco de inversiones Merril Lynch.
Todavía, en estos tiempos, no obstante la
enorme cantidad de recursos financieros inyectada
por los bancos centrales y los gobiernos de diversos
países de Europa y Asia, el pánico
en el sistema financiero global aún no ha
sido superado.
Pero al mismo tiempo que esa crisis financiera se
iba generando, nuestros pueblos eran azotados por
una crisis energética, traducida en los altos
precios del petróleo, una crisis de escasez
y alza de precios de los alimentos, y una crisis
ecológica, puesta de manifiesto por la frecuencia
e intensidad de los desastres naturales.
Al igual que numerosas otras naciones del mundo,
la República Dominicana se ha visto afectada
por el cúmulo de adversidades y calamidades
que se extienden por el planeta, como si fuesen
una versión moderna de las Siete Plagas de
Egipto.
Sin embargo, la República Dominicana, gracias
a Dios, a pesar de esas turbulencias financieras
globales, ha podido mantener la paz social, la gobernabilidad
democrática y la estabilidad macroeconómica.
Por consiguiente, puedo asegurar que como nación
estamos en condiciones de seguir luchando, de manera
firme y serena, encarando el futuro con optimismo,
con fe y valentía.
Al término del año 2008, la economía
dominicana, medida a través del Producto
Interno Bruto, experimentó un crecimiento
de 5.3%, el cual podría considerarse como
favorable, tomando en consideración que según
la Comisión Económica para América
Latina (CEPAL), el promedio de América Latina
fue de 4.6%; y conforme a las estimaciones del Fondo
Monetario Internacional, el alcanzado por la economía
mundial fue de 3.4%.
Es importante destacar, sin embargo, que desde hace
algunos años se viene observando con preocupación
una pérdida de competitividad de la economía
nacional.
Esa situación provoca que mientras las áreas
correspondientes al sector de servicios de nuestra
economía, como son, entre otros, el de las
telecomunicaciones, el sector financiero y el comercio,
crecen de manera sostenida a través del tiempo,
no ocurre lo mismo con respecto a los sectores productivos
nacionales, fundamentalmente la industria y la agropecuaria.
Eso determina que independientemente de la crisis
financiera global, estamos compelidos en el corto
y mediano plazo a la realización de un ajuste
de nuestro actual modelo de desarrollo económico
y social, a los fines de que apoye, impulse y promueva
con mayor eficacia a los sectores productivos del
país.
Pero volviendo atrás, debo indicar que, durante
el primer semestre del 2008, la economía
dominicana exhibía un crecimiento de 7.5%,
similar a lo observado en igual periodo del año
2007.
Este ritmo de crecimiento, en un contexto, como
hemos dicho, de altos precios del petróleo
y de las materias primas, junto a una expansión
acelerada del crédito bancario a la economía,
generó un inminente peligro de inflación
y un pronunciado deterioro de la cuenta corriente
de la balanza de pagos.
Ante este escenario, las autoridades monetarias
en coordinación con el sector fiscal, al
igual que lo hicieron la generalidad de los bancos
centrales latinoamericanos, se vieron obligadas
a adoptar un conjunto de medidas previsoras con
la finalidad de preservar la estabilidad macroeconómica
y contraer la demanda interna.
Como consecuencia de esas medidas y de los efectos
de la crisis financiera internacional a que hemos
hecho referencia, a partir del segundo semestre
del año 2008 comenzó a reflejarse
un proceso de desaceleración económica,
el cual, en ese momento era absolutamente necesario
para preservar la estabilidad y evitar un deterioro
aun mayor de las cuentas externas de la nación.
En medio de ese contexto, el hecho de finalizar
el año con una inflación de tan sólo
4.52%, es decir, de un solo dígito, constituye,
sin lugar a equívocos, un logro notable.
Esto así, si lo contrastamos con los pronósticos
de principios de año que superaban el 12%.
Figúrense ustedes, de una inflación
que originalmente estaba proyectada en un 12%, terminamos
en tan sólo 4.5%; y ese nivel de inflación
resultó, además, el más bajo
de los últimos siete años para la
República Dominicana y el menor de toda América
Latina.
Influido por la evolución de los eventos
internos y externos antes mencionados, el Banco
Central, durante el pasado año, aumentó
en tres ocasiones sus tasas de interés. Adoptó
medidas con respecto al encaje legal, y en adición,
utilizó parte de las reservas internacionales
para acelerar el impacto de sus decisiones de política
monetaria.
A pesar de eso, el sistema financiero dominicano
exhibió índices de solvencia por encima
de lo requerido y niveles de rentabilidad sin precedentes.
¡Qué
fenómeno tan impresionante: mientras las
instituciones financieras más poderosas del
mundo se desplomaban, los bancos dominicanos se
fortalecían!
Sin duda que se trata de un fenómeno curioso,
pero real y verdadero.
Por otra parte, es preciso señalar que el
déficit cuasi fiscal del Banco Central continuó
su tendencia a la baja. A diciembre del 2008 cerró
en 1.3% del PIB, inferior a la proyección
del Programa Monetario para ese año, a pesar
de los aumentos de la tasa de interés.
Con relación a este tema, han sido importantes
los avances ya logrados, pero además los
que continuarán lográndose en el futuro
dentro del marco de aplicación de la Ley
de Recapitalización del Banco Central, sobre
todo, el cumplimento del traspaso de los recursos
pendientes del año pasado.
El saldo de la cuenta corriente de la balanza de
pagos fue equivalente a 9.7% del PIB, inferior a
las estimaciones de junio cuando se esperaba que
el déficit de la cuenta corriente fuese superior
al 11% del PIB.
Esa mejoría tiene su fundamento en la abrupta
reducción de los precios del petróleo
y materias primas, unido a la desaceleración
de la demanda agregada nacional registrada durante
el segundo semestre del año pasado.
¿Cómo
se explica el aumento en el déficit de cuenta
corriente de la balanza de pagos?
En primer término, se explica por el histórico
aumento de los precios del petróleo y sus
derivados. En los primeros cinco meses del 2008,
la factura petrolera alcanzaba la suma de 1 mil
825 millones de dólares, superior al total
de todo el año 2004 que fue de 1 mil 667
millones de dólares.
La tendencia que siguió el precio de los
hidrocarburos a partir de mayo era que la factura
petrolera terminaría, para todo el año
2008, en más de 5 mil millones de dólares,
es decir, más del doble que el 2005.
Sólo en el mes de julio del año pasado
las importaciones de petróleo fueron de 522
millones de dólares, cifra casi cuatro veces
más elevada que el promedio mensual durante
el 2007 que fue de 143 millones de dólares.
En segundo lugar, el aumento en el déficit
de la cuenta corriente se debió a los elevados
precios de alimentos y algunas materias primas que
prevalecieron durante gran parte del año
en el mercado internacional; y en tercer lugar,
al alza en el precio del acero que afectó
sensiblemente los costos de producción del
sector de la construcción.
En base a los tres factores antes señalados,
puede indicarse que cerca del 65% del incremento
del déficit de la cuenta corriente fue determinado
por factores externos cuyo control se encuentra
fuera de nuestro alcance.
No obstante, el resultado que presentó nuestra
cuenta corriente fue costeado por la cuenta de capital
y financiera. Esto así, debido al notable
desempeño de la inversión extranjera
directa, la cual registró un monto record,
sin precedentes, de 2 mil 884 millones de dólares.
Fue esa situación, de altos niveles de inversión
extranjera directa lo que permitió, a pesar
del déficit de la cuenta corriente, mantener
la estabilidad de la tasa de cambio.
Por otra parte, a pesar de los pronósticos
pesimistas que vaticinaban una significativa caída
en su desempeño durante el año 2008,
las remesas, las zonas francas y el turismo registraron
tasas de crecimiento positivas en términos
de generación de divisas, aunque menores
a sus promedios tradicionales.
Para el año 2008, por ejemplo, las remesas
familiares alcanzaron el monto de 3 mil 110 millones
de dólares, lo que representa un crecimiento
de 2.1% con respecto a lo obtenido en el 2007, que
fue de 3 mil 045 millones de dólares.
Podría considerarse, siguiendo el patrón
histórico, que las remesas familiares debieron
haber sido mayores, pero considerando la situación
de recesión económica, y por consiguiente,
de pérdida de empleos en los Estados Unidos
y Europa, que es donde viven la mayor cantidad de
dominicanos en el exterior, lo que resulta sorprendente
es que éstas, en lugar de sufrir una caída
estrepitosa, como era el vaticinio de algunos presuntos
expertos, experimentasen un crecimiento aunque,
fuese modesto.
Eso, por supuesto, es algo que enaltece a nuestros
compatriotas en el exterior, quienes a pesar de
estar atravesando por una situación de angustia
e incertidumbre, no se olvidan de los suyos aquí
en el territorio de la República Dominicana.
Ellos merecen nuestro respeto, nuestro afecto y
nuestra admiración.
En el caso de las zonas francas, debido a la contracción
económica en los Estados Unidos, las exportaciones
de confecciones de textiles y de calzado registraron
una disminución.
No obstante, aún bajo las condiciones externas
imperantes, otras ramas de la producción
dentro de zonas francas, lograron un comportamiento
dinámico positivo, como fueron los casos
de productos eléctricos, que crecieron en
un 13%; el de productos médicos, cuyo crecimiento
fue de un 5.4%; el de artículos de joyería,
en un 11%; la manufactura de tabaco, en 9.5%; y
los productos agroindustriales, los cuales crecieron
en un 7%.
Durante el año pasado, un reducido número
de empresas procedió a cerrar sus operaciones,
con lo cuál el número total de empleos
se redujo en un 2.4%, al pasar de 128 mil empleos
en el año 2007, a 125 mil empleos en el 2008.
Pero al tiempo que eso ocurría, 102 nuevas
empresas fueron aprobadas para operar dentro del
régimen de zonas francas. Las mismas se comprometieron
a realizar una inversión por encima de 3
mil 700 millones de pesos, que darían lugar
a la creación de 15 mil 400 nuevos puestos
de trabajo.
En fin, podemos afirmar, que a las zonas francas
de la República Dominicana les aguarda un
gran futuro. Un futuro de recuperación, de
progreso y prosperidad.
En relación al turismo, el ingreso generado
por el país llegó en el año
2008 a unos 4 mil 200 millones de dólares,
lo que consolida a ese sector como el mayor generador
de divisas de nuestra economía.
La cantidad de extranjeros no residentes que ingresó
a la República Dominicana por vía
aérea y marítima durante el año
pasado ascendió a 3 millones 947 mil 730,
para un incremento de 6.6% con respecto al año
anterior.
El número de turistas provenientes del Canadá
creció por encima del 8%, y a pesar de la
crisis que les afectó, Estados Unidos y Francia
también mantuvieron sus números positivos
durante el año 2008.
La cantidad de suizos que visitó al país
creció en un 15.8%; el de colombianos, un
19.4%; el de argentinos, un 28.4%; y el de chilenos,
un 35.1%.
De los llamados países con economías
emergentes, pudimos constatar que durante el año
pasado se incrementó en un 23.5% el número
de visitantes provenientes de Brasil y en un astronómico
85.3% el número de turistas de Rusia.
¡Que
espectacular, ya hasta los rusos están descubriendo
la belleza de la naturaleza, la hospitalidad y la
sonrisa de los dominicanos!
Pero no es solamente en el plano del número
de visitantes que llega al país cada año
por donde podemos apreciar el desarrollo de la industria
turística nacional, sino, además,
por la atracción de inversiones en el sector
inmobiliario turístico, el cual contribuye
a la generación de empleos y de riqueza.
Sólo en el último trimestre del año
pasado fueron aprobados proyectos de inversión
en el Consejo de Fomento Turístico (CONFOTUR),
por el orden de los 9 mil 600 millones de dólares,
en tanto que en el primer mes de este año,
esto es, nada más en el mes de enero, fueron
conocidos y aprobados proyectos que ascienden a
4 mil 962 millones de dólares.
El que en medio de la más destructiva crisis
financiera global de las últimas décadas,
en la República Dominicana se hayan aprobado
inversiones, solamente en el sector turístico,
equivalentes a 14 mil 562 millones de dólares,
es una prueba inequívoca e irrefutable de
la confianza que se tiene en el futuro de nuestro
país.
Mas aún, obliga a pensar que esos capitales
se estén desplazando hacia la República
Dominicana, entre otras razones, porque la baja
tasa de interés que proporcionan los bancos
en el exterior no resultan atractivas para los potenciales
depositantes, al tiempo que la quiebra y fusión
de muchos de esos bancos podrían estar generando
la desconfianza de los inversionistas.
He ahí, pues, un caso posible en el que la
catástrofe de la crisis mundial pudiera eventualmente
convertirse en una gran oportunidad para el desarrollo
de la República Dominicana.
¡Magnífico,
ojala que así sea!
Precisamente, reflexionando sobre esa situación,
aparentemente contradictoria, me he encontrado con
las agudas palabras de un gran científico
y pensador del Siglo XX, que decía lo siguiente:
La creatividad nace de la angustia como el
día nace de la noche oscura. Es en la crisis
que nace la inventiva, los descubrimientos y las
grandes estrategias
Sin crisis no hay desafíos,
sin desafíos la vida es una rutina, una lenta
agonía
Acabemos de una vez con la única
crisis amenazadora, que es la tragedia de no querer
luchar por superarla.
Ese pensador se llama Albert Einstein.
Debo aprovechar también esta oportunidad
para indicar que el Estado Dominicano ha arribado
a una negociación satisfactoria con la empresa
Barrick Gold Corporation, mediante la cual se modifica
el contrato especial de arrendamiento minero de
los yacimientos de Pueblo Viejo, Cotuí, de
fecha 21 de mayo del 2003.
Ese contrato establecía una inversión
de 336 millones de dólares. Ahora, sin embargo,
en virtud del nuevo acuerdo, la inversión
será por encima de 3 mil millones de dólares.
Esa inversión dará lugar a la creación
de 3 mil 500 empleos directos y más de 10
mil empleos indirectos en la provincia de Sánchez
Ramírez y zonas aledañas en el corazón
del Cibao.
Como pueden valorar, es otra demostración
de la gran confianza que se tiene en la economía
y en el futuro de la República Dominicana.
Las reservas internacionales brutas cerraron el
año en 2 mil 643.5 millones de dólares;
las netas, en 2 mil 149.4 millones de dólares,
mientras que las reservas líquidas se colocaron
en 1 mil 376.3 millones de dólares, lo que
equivale a una recuperación de 207 millones
durante el segundo semestre del año.
En cuanto a los fondos de pensiones o recursos pertenecientes
al Sistema Previsional Dominicano, es preciso indicar
que al 15 de febrero de este año en curso
llegaban a la cifra de 72 mil 158 millones de pesos,
lo que representa ya el 5% del Producto Interno
Bruto.
Al ritmo en que esos recursos van multiplicándose,
se estima que para el año 2016 constituirán
el 29% del Producto Interno Bruto. Esa será
una gran fuente de ahorro nacional que permitirá
en el futuro la realización de importantes
inversiones para el desarrollo nacional, garantizándose
su seguridad y rentabilidad.
Señores miembros de la Asamblea Nacional,
Ilustres Personalidades:
El año 2008 no pasará a la historia
como un año más. En realidad, pasará
como una fecha de referencia, como uno de esos puntos
claves y determinantes que marcan el destino de
la humanidad.
En los últimos doce meses se han desmoronado
numerosos mitos e ilusiones. Formas de pensar acerca
de cómo funciona la economía, la política
y la sociedad hoy se encuentran en franca bancarrota.
La confianza se ha evaporado. El descrédito
sobre instituciones y personalidades antes consideradas
sagradas marcan la pauta de los tiempos.
Como resultado de cuanto ha ocurrido en el último
año, no sería aventurado afirmar que
se ha iniciado, a nivel mundial, una transformación
radical en la manera en que debe organizarse el
modelo financiero global.
Pero, al mismo tiempo, en la forma en que deben
establecerse regulaciones y controles al funcionamiento
de las instituciones; y a la forma en que debe instituirse
una nueva ética de los negocios y de las
relaciones humanas que permitan restablecer la confianza
y la credibilidad en un sistema que para sorpresa
de la humanidad sólo se mostró incompetente,
insaciable y corrupto.
Nunca antes, en el breve plazo de doce meses se
habían experimentado oscilaciones tan abruptas
en la economía mundial, como ir de una situación
inflacionaria, sin precedentes en los precios del
petróleo, de los alimentos y de las materias
primas, a un escenario de recesión global,
evidenciado por el incremento del desempleo, la
quiebra de bancos, industrias y centros comerciales.
Para nuestra economía, las alzas desmedidas
de los precios del petróleo y de los alimentos
tuvieron un impacto devastador, siendo la causa
principal del déficit fiscal experimentado
de 54 mil millones de pesos, equivalentes al 3.4%
del Producto Interno Bruto.
Sólo el sector eléctrico demandó
recursos por un monto de 38 mil 609 millones de
pesos, y para el caso del gas licuado de petróleo,
el Gobierno desembolsó un monto de 8 mil
446 millones de pesos.
En otras palabras, solamente en dos renglones, electricidad
y GLP, el Gobierno tuvo que erogar recursos equivalentes
a algo más de 47 mil millones de pesos.
A esto habría que añadir los subsidios
que el Gobierno otorgó en los casos del pan,
los huevos, la leche, el arroz, habichuelas y cebollas,
que fue de 2 mil 746 millones de pesos; así
como los concedidos a las Zonas Francas, cuyo monto
ascendió a 2 mil 145 millones de pesos.
Podría argüirse que el Gobierno no estaba
en la obligación de asumir el pago de ese
conjunto de subsidios. Supongamos que así
sea. De no haberlo hecho, sin embargo, las consecuencias
habrían sido catastróficas, pues habrían
implicado una mayor inflación, el colapso
del sector eléctrico ante la imposibilidad
de los consumidores de pagar una tarifa desproporcionada
y una crisis alimentaria desatada por un incremento
desorbitado de los precios de los principales productos
de la canasta familiar.
En el caso de las Zonas Francas, el subsidio gubernamental
contribuyó de manera decisiva al mantenimiento
de empleos que de otra forma se habrían perdido.
En síntesis, lo que podemos asegurar es que
durante el 2008 pudimos salir airosos de todos los
desafíos y de todas las dificultades que
un año tan accidentado e irregular trajo
para la sociedad dominicana y para todo el mundo;
y todo eso se debió, fundamentalmente, al
esfuerzo, el trabajo, la inteligencia y la nobleza
del pueblo dominicano.
Señores Legisladores:
Desde la oposición se elabora el argumento
de un presunto despilfarro, alegre e irresponsable,
por parte del Gobierno, en relación al monto
de la nómina pública.
Con el mayor respeto, nos permitimos disentir de
esos alegatos; y esto así, por dos razones.
La primera, es que entre el 2005 y el 2008, el Gobierno
central destinó un monto promedio de 3.7%
del PIB al pago de la nómina pública.
Lo que es más importante aún, ese
monto fue similar cada año, variando sólo
entre 3.55% y 3.72% del PIB.
Para este año, el 2009, el monto presupuestado
para financiar la nómina es equivalente al
3.6% del PIB, esto es, menor al promedio de los
últimos cuatro años.
En cambio, entre los años 2000 al 2003, el
gasto del Gobierno en nómina tuvo un promedio
de casi 5% del PIB. De manera específica,
en el 2001 fue de 5.2% del PIB y en el 2002, de
5.4% del PIB.
La segunda razón es que en América
Latina, somos uno de los países que menos
recursos dedican al pago de la nómina pública.
En Brasil, por ejemplo, se destina el 13% del PIB.
En Argentina, Bolivia, Costa Rica y Honduras, alrededor
del 8% del PIB.
En Chile, Panamá, Ecuador, México
y Nicaragua, entre 5 y 6% del PIB.
En El Salvador, Perú, Venezuela y Uruguay,
entre 4 y 5% del PIB.
Con los ejemplos previamente indicados, es fácil
llegar a la conclusión de que en materia
de gasto de la nómina pública, el
actual Gobierno Dominicano exhibe unos claros niveles
de austeridad en comparación con la generalidad
de las naciones hermanas del continente.
Esto último no significa que tenemos la intención
de aumentar la nómina pública, pero
sí la de dejar claramente establecido en
el ánimo de la opinión pública
quién es portavoz de la verdad y quién
induce a la manipulación, la desinformación
y la mentira.
Ante el panorama incierto que iniciándose
el 2009 aún se vislumbra a nivel internacional,
iniciamos el presente año con la voluntad
de robustecer el clima de confianza, rebalancear
la política fiscal y monetaria, reactivar
el crecimiento económico y aunar esfuerzos
para crear las condiciones de mejoría de
la calidad de vida de los dominicanos.
En lo que respecta a la política fiscal,
el Gobierno ha planteado en el presupuesto aprobado
por el Congreso un fuerte ajuste que se evidencia
en la reducción del déficit de 3.4%
a 1.7% del PIB, lo que representa unos 31 mil millones
de pesos.
Eso equivale a decir que el presupuesto de este
año tendrá un déficit inferior
en más de 20 mil millones de pesos al ejecutado
el año anterior, y una disminución,
casi proporcional de ese monto, entre gastos corrientes
y gastos de capital.
De hecho, el gasto total del Gobierno estará
disminuyendo de 19% del PIB en el año 2008
a 16% del PIB en el año 2009.
En términos de dinero, eso significa que
de haber el Gobierno mantenido el gasto en el nivel
del año anterior, el del 2009 habría
sido superior en unos 50 mil millones de pesos con
respecto al del 2008.
En relación a la política monetaria,
recientemente se han adoptado medidas trascendentales
que incidirán en los próximos meses
en una mayor reducción de las tasas de interés,
y consecuentemente, en el aumento del crédito
bancario, del consumo y la inversión privada.
En ese contexto, la Junta Monetaria autorizó
al Banco Central a que considere para fines de cobertura
del encaje legal en moneda nacional, los nuevos
préstamos que otorguen las entidades de intermediación
financiera al sector agropecuario, la industria
manufacturera local, la construcción y la
micro, pequeña y mediana empresa, hasta un
monto de 7 mil 500 millones de pesos.
Igual tratamiento se aplicará a un monto
de hasta 3 mil millones de pesos para títulos
que adquieran las entidades de intermediación
financiera con cargo a las emisiones de bonos del
Gobierno Dominicano previstas en el presupuesto
del 2009.
Ambas decisiones ponen a disposición de la
economía un monto total de 10 mil 500 millones
de pesos, que deberán contribuir a dinamizar
las actividades económicas estratégicas
a nivel nacional y coadyuvar a la creación
y preservación de empleos.
Además, la Junta Monetaria en atención
a solicitudes de las entidades de intermediación
financiera, autorizó a la Superintendencia
de Bancos a adoptar medidas transitorias que habían
sido demandadas por los agentes económicos
y sectores productivos, encaminadas a revisar algunos
aspectos del Reglamento de Evaluación de
Activos, junto a medidas administrativas, en procura
de facilitar el flujo de crédito de la economía.
En lo atinente al sector externo, la disminución
en el pago de la factura petrolera y la baja en
los precios de materias primas y alimentos previstas
para el 2009, permitirán una disminución
del gasto en alrededor de 1 mil 900 millones de
dólares.
Eso permitirá compensar holgadamente los
menores ingresos que eventualmente pudiesen presentarse
por concepto de remesas, zonas francas y turismo,
por lo que se estima que el déficit de cuenta
corriente sea aproximadamente unos 3.5 puntos porcentuales
menor que el verificado en el 2008.
A través de la Secretaría de Estado
de Hacienda, hemos identificado los recursos que
permitan financiar dicho déficit de cuenta
corriente. En este año, en adición
a los flujos de la inversión extranjera directa,
se ha programado recibir recursos procedentes de
organismos internacionales.
De esos recursos, 413 millones de dólares
serán aportados por el Banco Mundial, de
los cuales 380 millones de dólares serán
para apoyo presupuestario y 33 millones para desembolsos
de préstamos en ejecución dirigidos
a las áreas de educación, salud y
energía.
El Banco Interamericano de Desarrollo desembolsará
durante el transcurso de este año 829 millones
de dólares. De esa cantidad, 350 millones
de dólares serán para apoyo presupuestario;
54 millones, para desembolsos de préstamos
en ejecución dirigidos a los sectores de
educación, salud, agua y saneamiento.
Además, 300 millones de dólares serán
dirigidos a la banca comercial local y 125, para
el resto del sector privado.
De la Corporación Andina de Fomento podremos
disponer de 20 millones de dólares para apoyo
presupuestario y 75 millones para proyectos de infraestructura
vial.
De parte del Banco Centroamericano de Integración
Económica (BCIE), estamos a la espera de
un desembolso de 36 millones de dólares para
la Presa de Palomino, de un total de 50 millones
de dólares en proceso de contratación.
Dependiendo de los niveles de precios del petróleo
en los mercados internacionales, tenemos en presupuesto
recibir 300 millones de dólares del programa
de Petrocaribe.
Por su parte, del Banco Nacional de Desarrollo Económico
y Social de Brasil (BNDES), habrá un desembolso
de 100 millones de dólares destinados a las
presas de Pinalito y Las Placetas, el Acueducto
de Samaná y dos aviones Super Tucanos.
Finalmente, de los Fondos de Ayuda al Desarrollo,
o fondos FAD del Gobierno de España, la República
Dominicana pudiese contratar hasta un monto de 205
millones de euros para la ejecución de varios
proyectos contemplados en la Ley de Presupuesto
para el presente año.
Por el flujo de recursos que ingresarán a
la economía dominicana en el transcurso del
presente año, aún en medio de una
situación de volatilidad e incertidumbre
financiera internacional, parece cobrar sentido
la frase en boca del pueblo de que a veces Dios
aprieta pero nunca ahorca.
En cuanto a la inflación, para el 2009 no
se prevén presiones inflacionarias de importancia,
en razón de las expectativas sobre el comportamiento
de los precios del petróleo, la proyección
de crecimiento económico y el ajuste fiscal.
En su informe del pasado 22 de enero de este año,
el Directorio Ejecutivo del Fondo Monetario Internacional
felicitó a las autoridades nacionales por
el desempeño económico del 2008 y
de manera explícita indicó lo que
sigue:
Los
directores manifestaron su satisfacción con
el marco de política macroeconómica
elaborado por las autoridades para el 2009, que
tiene por objeto rebalancear la política
fiscal y monetaria y posicionar a la República
Dominicana para sortear el abrupto deterioro en
el entorno externo.
Así pues, según el Fondo Monetario
Internacional, pasamos el examen.
Ahora bien, en vista de que en la esfera económica
internacional persiste una situación de deterioro
y fragilidad, hemos considerado aconsejable aquí,
en la República Dominicana, anticiparnos
a las eventuales amenazas y desafíos que
esa realidad pudiese deparar para nuestro futuro
como nación.
Ante las amenazas externas, ya lo hemos dicho en
otra oportunidad, los pueblos se unifican, y ha
sido apoyándonos en ese criterio por el cual
hemos convocado en las últimas semanas a
la realización de un encuentro con todos
los sectores representativos de la vida nacional.
Al frente de ese encuentro ha estado Monseñor
Agripino Núñez Collado, Rector Magnífico
de la Pontificia Universidad Católica, Madre
y Maestra, y figura emblemática de todo lo
que simboliza la paz, la tranquilidad y el diálogo
en la República Dominicana.
Además, el Ingeniero Temístocles Montás,
Secretario de Estado de Economía, Planificación
y Desarrollo, el Doctor Antonio Isa Conde y el Licenciado
José del Castillo, todos miembros de la Comisión
Organizadora.
A ese encuentro le hemos denominado, Cumbre de la
Unidad Nacional Frente a la Crisis Económica
Mundial.
De manera ejemplar, la casi generalidad de las organizaciones
políticas, empresariales, sindicales, profesionales,
religiosas y comunitarias, acudieron en forma dinámica
y entusiasta a los debates organizados en las distintas
mesas de trabajo.
La realización de la Cumbre demostró
una vez más que, en el Siglo XXI, no basta
que un gobierno sea eficiente. Tampoco basta que
sea transparente. Incluso, no basta siquiera que
sea decente, respetuoso de las normas y sensible
a las demandas sociales.
En el mundo moderno, además de todo eso,
se requiere que la democracia incorpore a todos
los ciudadanos, por medio de las instituciones y
organizaciones representativas, a participar en
forma directa en los mecanismos de toma de decisión.
Esa es la verdadera democracia moderna del Siglo
XXI; y ese ha sido el gran logro de la Cumbre por
la Unidad Nacional Frente a la Crisis Económica
Mundial: haber convocado a todos los dominicanos
para que fueran los artífices en la cristalización
de sus propios sueños e ilusiones.
En la primera etapa de la Cumbre se logró
alcanzar consensos en un conjunto de acciones de
políticas públicas a partir de las
deliberaciones en siete mesas de trabajo.
La ejecución de algunas de esas medidas entra
en la esfera de acción directa del Poder
Ejecutivo. Otras corresponden al ámbito del
Congreso Nacional, el Poder Judicial, la Junta Central
Electoral, la Cámara de Cuentas o los ayuntamientos
municipales, o requieren de iniciativas de negociación
entre actores privados bajo la mediación
de instancias públicas.
En el caso de aquellas medidas cuya entrada en vigencia
depende directamente de la acción del Poder
Ejecutivo, quiero anunciar el compromiso de nuestro
Gobierno de tomar todas las providencias necesarias
para avanzar en el cumplimento de las mismas, aún
cuando por razones de limitaciones presupuestarias
no resulte posible atender las solicitudes o reclamos
en las magnitudes requeridas.
En lo que respecta al sector agropecuario, el Gobierno
tiene como meta alcanzar para beneficio del pueblo
dominicano la seguridad alimentaria, la prosperidad
rural y la competitividad.
Para lograr esos fines, en la Cumbre se acordó
aumentar el financiamiento a ser otorgado por el
Banco Agrícola y especializar 3 mil 600 millones
de pesos del Banco Nacional para el Fomento de la
Vivienda y la Producción (BNV) destinados
al desarrollo del sector.
De igual manera, se decidió terminar la construcción
del centro de acopio y distribución de productos
agropecuarios Merca Santo Domingo, iniciar proyectos
de producción bajo ambiente controlado o
sistemas de invernadero y poner en ejecución
el Proyecto de Producción de Alimentos Nutritivos,
el cual permitirá la incorporación
de 36 mil tareas del CEA.
Se mantendrá el Programa Nacional de Pignoración.
Se incrementará el uso de tierras del IAD
mediante la ejecución de programas de huertos,
distribución de material de siembra e insumos
agropecuarios.
Se aplicará el Programa de Capacitación
para Jóvenes Residentes en la Zona Rural,
dotándoles de tierras de la Reforma Agraria,
con la finalidad de hacer atractiva su incorporación
a la actividad agropecuaria. Se incrementarán
los fondos de Conaleche de 10 a 20 millones de pesos
mensuales y se someterá al Congreso Nacional
la aprobación de la Ley de Seguro Agropecuario,
para lo cual el Gobierno aportará 500 millones
de pesos para el inicio de su aplicación.
Aspiramos que con la aplicación de este conjunto
de medidas, el sector agropecuario pueda ver satisfechas
algunas de sus aspiraciones más inmediatas
y de esa forma iniciar un verdadero proceso de transformación
que lo conduzca hacia la prosperidad y el bienestar.
Sólo el éxito del sector agropecuario
garantiza el derecho del pueblo dominicano a la
alimentación y a una nutrición adecuada.
¡Que
eso se convierta en una prioridad nacional¡
En materia de fomento a la inversión y la
producción, la Cumbre aprobó y el
Gobierno se compromete a terminar la construcción
de los parques industriales bajo la dirección
de Proindustria para el avance de las PYMES.
Esos parques permitirán la integración
de los distintos sectores de la mediana, pequeña
y micro empresa y contribuirán a la creación
de clusters, con lo cual mejorará de manera
notable la capacidad productiva y competitividad
del sector.
Se dará inicio al proceso de selección
de los miembros de la Comisión Nacional de
Defensa de la Competencia, se conformará
su equipo técnico y se elaborarán
el reglamento y los instructivos para la aplicación
de la Ley de Competencia 42-08.
Se creará mediante decreto un sistema de
ventanilla única para la inversión.
Eso se complementará con la entrada en funcionamiento
del Gabinete de Inversión, recientemente
creado para agilizar y hacer más eficientes
y transparentes las solicitudes de aprobación
de proyectos de inversión.
Se coordinará con el Poder Judicial la revisión
y adecuación del proceso de titulación
de tierras. Esto es de vital importancia para garantizar
la seguridad jurídica de los inversionistas,
algunos de los cuales han expresado sus quejas,
a través de los años, por lo que estiman
ha sido una práctica irregular y en algunos
casos hasta dolosa, en la realización de
los procedimientos para el otorgamiento de los títulos
de propiedad.
Se coordinará con el Poder Legislativo a
los fines de alcanzar la aprobación del Proyecto
de Ley de Concesiones y Obras del Estado.
Con la aprobación de este proyecto, se logrará
establecer un sistema de concesiones para las inversiones
en infraestructura física requerida por el
país, según los mejores estándares
y prácticas internacionales.
Asimismo, se remitirán al Congreso Nacional
el Proyecto de Ley sobre Adecuación de la
Legislación de Zonas Francas en el marco
del DR-CAFTA y el proyecto de ley que crea el Sistema
Nacional de Calidad.
Con la finalidad de promover el desarrollo sostenido
del sector de la construcción y facilitar
el acceso a la vivienda a un mayor número
de familias de medianos y bajos ingresos, se enviará
al Congreso Nacional un proyecto de ley para el
desarrollo del mercado hipotecario en la República
Dominicana.
Conforme a ese dispositivo legal se crearán
nuevos instrumentos financieros, como el fideicomiso,
las letras hipotecarias y la titularización,
los cuales permitirán el uso de los fondos
de pensiones en los términos concebidos en
la Ley sobre Sistema de Seguridad Social 87-01.
Con parte de esos fondos de pensiones, más
80 millones de dólares aprobados por el Banco
de Comercio Exterior de Colombia (BANCOLDEX), nos
proponemos durante los próximos tres años
construir 20 mil viviendas en todo el territorio
nacional.
Ahora bien, Señores Legisladores, como consecuencia
de la situación de recesión de la
economía mundial, una de las grandes preocupaciones
que actualmente se albergan en distintos estamentos
de la sociedad dominicana, tiene que ver con la
preservación y la creación de empleos.
Sobre ese particular, debemos indicar que la Cumbre
por la Unidad Nacional contribuyó a diseñar
lo que bien pudiésemos denominar un Plan
Nacional de Políticas de Empleo.
En tal virtud, lo primero que fue sometido a aprobación
fue la reactivación y actualización,
mediante decreto, de la Comisión Nacional
de Empleo.
Esa comisión contará con la participación
del sector público y privado y tendrá
el mandato explícito de recomendar y dar
seguimiento permanente a la formulación y
ejecución de políticas de empleo.
Se decidió, igualmente, promover el fortalecimiento
institucional de la Secretaría de Estado
de Trabajo para elevar la capacidad del Gobierno
en la formulación, ejecución y seguimiento
de políticas activas de empleo.
Eso implica la ampliación y profundización
de las actividades del Observatorio Nacional del
Mercado Laboral Dominicano y el Servicio Nacional
de Empleo.
Se acordó la creación de un Programa
Nacional de Emergencia para evitar despidos masivos
de trabajadores.
Hasta el momento, la mano amiga y solidaria del
Gobierno se ha puesto de manifiesto en los casos
de las empresas de zonas francas y de los trabajadores
de la empresa minera de Falcondo.
No obstante, hace falta identificar fondos a los
fines de otorgar subsidios temporales a empresas
que a cambio se comprometan a mantener al personal
en sus puestos laborales y apliquen programas de
formación y reconversión de los trabajadores.
Los estudios conducentes al establecimiento de las
fuentes de esos fondos deberán estar listos
en un plazo no mayor de tres meses.
En resumen, con la aplicación de este Plan
Nacional de Políticas de Empleo, lo que se
procura es que con independencia de la magnitud
de la crisis mundial, en la República Dominicana
se puedan mantener y crear nuevos empleos, a fin
de que la familia dominicana, bajo cualquier circunstancia,
siempre pueda vivir en condiciones dignas, decentes
y decorosas.
La Cumbre por la Unidad Nacional Frente a la Crisis
Económica Mundial elaboró numerosas
propuestas, dignas de ser tomadas en consideración,
en el área impositiva, en la promoción
de exportaciones, seguridad ciudadana, fortalecimiento
institucional y política social.
Por razones de tiempo no podríamos abordar
en este escenario el conjunto de esas propuestas.
Pero nos comprometemos, en el marco de la Comisión
de Seguimiento a la Cumbre dilucidar en forma detallada
el alcance y pertinencia de cada una de las sugerencias
formuladas.
Sólo así, realmente, se hace patria.
Con la participación activa, dinámica,
comprometida y alegre de todos.
Por eso, me atrevo a decir aquí que en el
contexto de la Cumbre por la Unidad Nacional, en
la República Dominicana, ¡e´
pa´lante que vamos!
En lo referente a medio ambiente, gestión
municipal y desarrollo territorial, constituye una
obligación del Gobierno la aplicación
de un Plan Integral de Gestión de Riesgo
orientado a mitigar los efectos de los desastres
naturales y proteger las cuencas hidrográficas
y los embalses de presas en el país.
Conjuntamente con ese proyecto, continuaremos con
la ejecución del Plan Nacional Quisqueya
Verde, el cual, el año pasado, logró
plantar cerca 5 millones 500 mil árboles,
desde Mencía, en Pedernales, hasta El Memizo,
en la provincia María Trinidad Sánchez.
Se creará una mesa de trabajo permanente
para la coordinación de las políticas
entre el Gobierno Central y los gobiernos locales.
Dicha mesa será el espacio para la discusión
de políticas públicas sobre desarrollo
territorial y de cómo mejorar el grado de
coordinación y cooperación entre instituciones
del Estado Dominicano.
Los temas que la referida mesa de trabajo deberá
abordar son los relacionados a la hacienda pública
local, como la transferencia del 10% de las recaudaciones
fiscales, la modificación de los criterios
para dichas transferencias, la conversión
de la Liga Municipal Dominicana en un instituto
de capacitación municipal y la formulación
y ejecución de un Plan Nacional de Ordenamiento
Territorial.
Con la realización del conjunto de estas
medidas, no caben dudas de que la República
Dominicana avanza hacia un proceso de modernización,
progreso, fortalecimiento institucional y preservación
del medio ambiente y los recursos naturales.
En fin, hacia la construcción de una renovada
República Dominicana en el Siglo XXI de la
que podamos sentirnos orgullosos.
En materia de infraestructura, el Gobierno se propone
durante el transcurso de este año, concluir
obras pendientes e iniciar nuevos proyectos en un
amplio programa de obras en todo el territorio nacional
que en su conjunto constituyen una prioridad en
la agenda de desarrollo del país.
La Secretaría de Estado de Obras Publicas
y la Oficina de Ingenieros Supervisores de Obras
del Estado tienen como meta continuar la construcción
del Bulevar Turístico del Este; el Puente
sobre el Río Soco; la Carretera Sabana de
la Mar Miches; la Carretera Bayaguana-El
Puerto-Hato Mayor; las Carreteras Constanza-Duarte-Casabito;
y Jarabacoa-El Río-Constanza, así
como la realización del Plan Nacional de
Asfaltado.
Continuaremos con la ampliación y remodelación
de la Autopista San Cristóbal Baní.
Se concluirá la carretera San Juan-Batey
II-Barahona, e iniciaremos la construcción
de la Autopista del Coral desde el Aeropuerto de
La Romana hasta el Aeropuerto de Punta Cana.
Una de las grandes prioridades asumidas por la presente
administración, fue la construcción
de los Centros Universitarios Regionales de la Universidad
Autónoma de Santo Domingo.
Asumimos el compromiso de construir ocho centros
y la construcción y reparación de
las distintas facultades y edificaciones de la sede
central. Cuatro de esos centros fueron concluidos
y entregados en las provincias de Puerto Plata,
Santiago, María Trinidad Sánchez y
La Altagracia; y, para este año 2009, entregaremos,
El Centro Universitario Regional de Bonao, El Centro
Universitario Regional Suroeste (CURSO), ubicado
en la provincia de Barahona; El Centro Universitario
Regional Oeste (CURO), ubicado en el municipio de
San Juan de la Maguana; y El Centro Universitario
Regional de Valverde, que se construye en la municipio
de Mao.
En la sede central de la Universidad Autónoma
de Santo Domingo, terminaremos el nuevo Comedor
Universitario con capacidad para 10,860 personas
por día; la Torre Administrativa; el Edificio
de Parqueos; el Edificio de Investigación,
Desarrollo e Innovación, que será
una de las obras de mayor trascendencia científico-tecnológica
del país.
Además, serán remodeladas las facultades
de Ingeniería y Arquitectura, Ciencias, Derecho,
y Odontología.
Así mismo, continuaremos durante el presente
año, la construcción de las instalaciones
del Instituto Superior Técnico Comunitario
y de los Centros Tecnológicos Comunitarios
del Despacho de la Primera Dama (CTC).
Próximamente inauguraremos el Centro Cívico
Cultural Mauricio Báez. Continuaremos con
la ampliación y reconstrucción de
la Biblioteca Nacional Pedro Henríquez Ureña
en la Plaza de la Cultura y aspiramos a culminar
el proyecto de modernización del Archivo
General de la Nación.
Durante el transcurso del presente año, concluiremos
la Ciudad Cultural Profesor Juan Bosch en la Provincia
La Vega.
El Estadio Quisqueya, en una asociación con
el sector privado, a través del Banco Nacional
de Fomento de la Vivienda y la Producción
(BNV), será convertido en un complejo hotelero,
comercial y de entretenimiento deportivo.
En el ámbito de la Salud Pública,
terminaremos y equiparemos los distintos subcentros
de salud que se construyen en el país. Terminaremos
la Ciudad de la Salud, una red hospitalaria que
añadirá 1 mil 080 nuevas camas al
sistema nacional de salud, conformado por un Hospital
General y de Especialidades, un Hospital Materno-Infantil,
un Hospital Pediátrico y un Hospital Traumatológico,
en la provincia Santo Domingo.
Además, daremos terminación en el
transcurso de los próximos doce meses al
Centro Comprensivo de Cáncer Dr. Heriberto
Pieter en el Distrito Nacional y concluiremos la
construcción del Centro Logístico
de Distribución de Medicamentos de Promese-CAL.
Este Gobierno centrará su atención
en el suministro de agua potable para una población
creciente.
En ese sentido, a través del INAPA, continuaremos
durante los próximos meses con la construcción
del Acueducto de Higuey; el Acueducto Múltiple
de Nagua; el Acueducto de Baní y el Acueducto
Múltiple de Samaná.
De igual manera, trabajaremos en la ampliación
de los acueductos de San Cristóbal y Salcedo.
En La Romana, se continuará con los trabajos
de construcción del acueducto de ese municipio,
así como, del municipio de Villa Hermosa;
e iniciaremos otros acueductos pequeños en
distintos lugares del país.
Por otra parte, la CAASD, para proveer de agua suficiente
en el mediano y largo plazo a la ciudad de Santo
Domingo, construirá una obra de abastecimiento
de agua sobre el Río Haina.
Ampliará la capacidad de producción
del proyecto Barrera de Salinidad y construirá
un bypass en la Presa de Valdesia.
En el marco de los planes de reorganización
y modernización del sector transporte, no
sólo hemos logrado concluir la primera línea
del Metro del país, sino también materializar
su puesta en operación.
Eso ha permitido que a sólo un mes de su
inicio, un total de 1 millón 895 mil pasajeros,
hayan utilizado este moderno sistema de movilidad
pública.
Debo indicar que los usuarios han asumido un comportamiento
ejemplar. Los caballeros ceden sus asientos a las
damas y a los discapacitados. Se guarda respeto
a las normas e indicaciones de lugar. Se mantiene
la limpieza y todos han comprendido que en el metro
no se come, ni siquiera chicharrones.
Con la finalidad de extender los beneficios de la
primera línea del Metro a la gran mayoría
de los usuarios que convergen en el eje norte-sur,
la Oficina para el Reordenamiento del Transporte
(OPRET), trabaja, de manera acelerada, en los preparativos
para la entrada en funcionamiento de las primeras
rutas alimentadoras.
En esas rutas alimentadoras, los choferes de los
corredores La Victoria, Punta, La Isabela y Sabana
Perdida Norte y Sur, tendrán el rango de
preferencia de participación directa. Para
eso se requiere que hayan realizado el curso de
la Escuela de Educación Vial, que recién
hemos concluido, permitiendo de esta manera que
decenas de miles de munícipes puedan arribar
a la Terminal Mamá Tingó y hacer transferencia
al Metro mediante la compra de un solo boleto de
viajero.
En virtud de los tangibles y variados beneficios
que de manera directa e indirecta ya genera la Primera
Línea del Metro, estoy impartiendo instrucciones
a la dirección de la Opret, a los fines de
acelerar los procesos de revisión correspondientes
a las propuestas recibidas en la licitación
de la concesión de la Segunda Línea
del Metro que iría desde San Isidro, cruzando
por San Luis hasta Los Alcarrizos; y el tren desde
este último punto hasta Santiago.
De esta manera, si Dios lo permite, y las negociaciones
con el eventual concesionario son convenientes para
las partes, espero volver a extenderles una cordial
invitación para que el 27 de febrero del
2012 me acompañen de nuevo a un paseo en
la Segunda Línea del Metro.
El que en medio de una crisis financiera y de una
recesión de alcance global, en la República
Dominicana podamos llevar a cabo un proyecto de
desarrollo de infraestructuras de la magnitud a
que hemos hecho referencia, es una prueba palpable
de que en base a nuestra capacidad, nuestro esfuerzo
y dedicación, estaremos en condiciones de
dinamizar nuestra economía y mitigar el impacto
que dicha crisis pudieran representar para nuestro
país.
Así se trabaja, con planes claros de futuro
que permitan protegernos de las grandes vicisitudes
desatadas por las fuerzas de una economía
mundial fuera de control.
Eso es lo que verdaderamente nos distingue como
pueblo. Los que nos hace únicos y singulares;
y lo que podemos transmitir a las futuras generaciones.
Ahora bien, estamos concientes de que un gobierno
no sólo se limita a la realización
de obras materiales. Un Gobierno, sobre todo si
se siente comprometido con el progreso, la justicia
y el cambio social, debe, además, colocar
las necesidades, aspiraciones y sueños del
ser humano en el centro de su estrategia de desarrollo
nacional.
El Programa Solidaridad, en la actualidad cubre
un total de 461 mil 580 hogares, distribuidos en
todo el territorio nacional, a los cuales se les
otorga un subsidio de 700 pesos al mes para adquirir
sus alimentos.
De este universo de hogares, más de 208 mil
reciben en adición 150 pesos mensuales por
cada hijo que esté en la escuela y tenga
una asistencia regular superior al 85%.
Con fines de proteger a las familias pobres y de
clase media baja afectadas por causa del incremento
de los precios de los combustibles registrados a
mediados del año 2008, 800 mil hogares reciben
hoy los beneficios del Programa Bonogás,
a los cuales se les entrega cada mes un subsidio
de 228 pesos para aliviarles la carga de la compra
del gas de cocinar.
Con relación a la Seguridad Social, hemos
tenido avances importantes.
El Seguro Familiar de Salud del Régimen Subsidiado
destinado a ciudadanos en situación de pobreza
ha aumentado su cobertura de afiliación a
1 millón 224 mil 643 personas en todo el
territorio nacional.
En el año 2004, cuando asumimos la dirección
de la vida pública nacional, sólo
había en el Régimen Subsidiado del
Seguro Familiar de Salud 65 mil personas.
¡Cuánta
diferencia en tan sólo cuatro años!
Estas personas reciben sin costo alguno en los hospitales
públicos de todo el país, servicios
médicos, tratamientos ambulatorios, intervenciones
quirúrgicas y prestaciones por procedimientos
de alto costo.
En cuanto al Seguro Familiar de Salud del Régimen
Contributivo para empleadores y trabajadores públicos
y privados, que apenas comenzó en septiembre
del 2007, para fines del año pasado, 1 millón
729 mil 671 asalariados y sus dependientes se beneficiaban
del mismo.
Aunque atravesamos tiempos difíciles a causa
de la crisis mundial, los programas de protección
social no sólo se mantendrán, sino
que en la medida que el presupuesto lo permita serán
fortalecidos y ampliados.
Nuestro Gobierno tiene un compromiso ineludible
con los más pobres y a ellos seguiremos ayudando
con programas como Solidaridad, para que puedan
junto a sus hijos ir superando su situación
de pobreza.
Nuestro Gobierno tiene un compromiso con los trabajadores
que pierden sus empleos, como lo hicimos con los
de la empresa Falcondo, quienes pudieron recibir
el pago completo de sus prestaciones laborales gracias
a que saldamos sus deudas con la Cooperativa de
Bonao, y a quienes les aseguramos encontrarles trabajo
en otras empresas.
Nuestro Gobierno tiene un compromiso con los menores
de edad que por las penurias de su hogar se han
visto forzados a lanzarse al mundo del trabajo,
mediante la ejecución, desde la Secretaría
de Estado de Trabajo de programas para la erradicación
de las peores formas del trabajo infantil.
Nuestro Gobierno tiene un compromiso con las madres
solteras, con los ancianos y desvalidos que necesitan
del auxilio de las autoridades, a través
de los programas de la Secretaría de Estado
de la Mujer, del Consejo Nacional de la Persona
Envejeciente, del Plan Social de la Presidencia
y de los Comedores Económicos.
Nuestro Gobierno, en fin, tiene un compromiso con
los discapacitados, con los excluidos y con los
marginados, a quienes bajo ninguna circunstancia
dejaremos abandonados a su suerte, pase lo que pase
y cueste lo que cueste.
Con ellos estaremos y a ellos auxiliaremos con programas
de promoción humana y con la solidaridad
que el Gobierno les ofrece y les seguirá
ofreciendo.
No obstante, en términos de verdadera transformación
y auténtico desarrollo económico y
social para el futuro de nuestro país, sólo
la educación, como hemos dicho en múltiples
oportunidades, estará en condiciones de proveer
los conocimientos científicos, tecnológicos,
humanísticos y éticos requeridos para
producir en la República Dominicana los grandes
cambios sobre desarrollo humano que siempre hemos
soñado.
Lo repito una vez más: ¡Sólo
la educación salva a la República
Dominicana!
Pero, realmente, ¿a qué tipo de educación
nos estamos refiriendo? ¿En qué consiste
la educación del Siglo XXI? ¿Cuáles
son los conocimientos, destrezas y habilidades que
los niños y los jóvenes deben aprender
en estos tiempos modernos para ser en el futuro
ciudadanos competentes y útiles?
En verdad, lo primero que el sistema educativo debe
enseñar a los jóvenes es la capacidad
para pensar, para crear, para innovar y para cultivar
la imaginación.
El logro de esas metas tendría un profundo
impacto en el desarrollo intelectual y emocional
de nuestros jóvenes, pues habría significado
la transición de un sistema educativo fundamentado
en el desarrollo de la memoria, a otro que procura
promover el pensamiento crítico.
De la capacidad para pensar, las nuevas generaciones
deberán desarrollar las cualidades para la
solución de problemas. De ahí, deberán
aprender los elementos básicos de la ciencia
y las matemáticas.
Deberán cultivar el buen uso del lenguaje,
lo cual sólo puede aprenderse a través
del hábito de la lectura y del descubrimiento
de la importancia de la palabra como vehículo
de transmisión de nuestros pensamientos,
ideas y sentimientos.
No es concebible en el mundo actual, en la era de
la sociedad del conocimiento, que los jóvenes
estudiantes no tengan un dominio pleno de las tecnologías
de la comunicación y la información
y el dominio de un segundo idioma, especialmente
del inglés.
Mas aún, se requiere que los ciudadanos del
futuro puedan desplegar cualidades de liderazgo,
sentido de responsabilidad, valores éticos,
curiosidad intelectual y sensibilidad frente a la
realidad de su entorno social.
Obviamente, para poder avanzar en la integración
de todas estas condiciones, es preciso contar con
maestros y maestras que estén debidamente
capacitados. De ahí que, constituye una altísima
prioridad dentro del sistema educativo dominicano,
la aplicación de programas dirigidos a la
formación de nuestros docentes.
Recientemente, hemos dado inicio a dos programas
especiales de formación de maestros, con
las Universidades de Columbia, en Nueva York y la
Universidad de Harvard.
Esos programas están orientados a difundir
las más modernas técnicas pedagógicas
en el proceso de enseñanza-aprendizaje y
en el desarrollo de eso que hemos denominado capacidad
para pensar.
La integración de las familias resulta de
una gran importancia en el avance de la formación
que los estudiantes van adquiriendo a lo largo del
proceso educativo. Eso implica la necesidad de un
cambio de actitud y de conducta para que los padres
y las madres reconozcan que la única posibilidad
de progreso individual de sus hijos, como de las
familias en sentido general, y más aún
de los pueblos, está en la educación.
Los contenidos curriculares también son fundamentales
para lograr un sistema educativo moderno, de donde
resulta la necesidad de su revisión constante,
la de su comparación con otros sistemas educativos
y el intercambio permanente con docentes de otras
naciones.
Hay que crear ambientes de aprendizaje cada vez
más estimulantes y motivadores. Hay que entender
que se aprende haciendo. Hay que crear conciencia
sobre la valoración del tiempo de la escuela
como compromiso de todos los sectores involucrados.
Hay que enfatizar siempre en la importancia de la
calidad de la educación como factor determinante
en la transformación de la personalidad de
los niños y de los jóvenes.
Concientes y partidarios de cuanto hemos señalado,
los participantes en la Cumbre por la Unidad Nacional
consideraron, sin embargo, que para que esto pueda
ser alcanzado se requiere de la inversión
de mayores recursos en el área de la educación
nacional.
En tal virtud, aprobaron, y el Gobierno lo suscribe,
aumentar el presupuesto en educación para
este año 2009, en 4 mil 090 millones de pesos,
los cuales serán obtenidos a través
de los organismos multilaterales y destinados a
la construcción y equipamiento de nuevas
aulas, mantenimiento de la infraestructura escolar,
alfabetización, formación docente
y uso de medios didácticos.
Todo eso, como parte de ir alcanzando de manera
gradual la meta de un 4% del Producto Interno Bruto
como inversión al sector educativo nacional.
Nuestro compromiso con la educación es el
compromiso con la juventud; y el compromiso con
la juventud es el compromiso con la Patria y nuestra
apuesta por un mejor futuro.
¡Qué
viva la juventud de la República Dominicana!
Honorables Miembros de la Asamblea Nacional:
Para alcanzar su pleno desarrollo y modernización
en el Siglo XXI, la República Dominicana
no puede continuar postergando la solución
a la crisis del sector eléctrico nacional.
Dos situaciones adversas contribuyeron a que los
avances experimentados con la ejecución del
Plan Integral para la Recuperación del Sector
Eléctrico en el año 2008, no fueran
percibidos adecuadamente por la opinión pública.
En primer lugar, como hemos señalado, el
alza sin precedentes de los precios de los combustibles
en los mercados internacionales, se tradujo en un
incremento sustancial de los montos facturados por
las Empresas Generadoras a las Empresas Distribuidoras.
Por consiguiente, el déficit operacional
de éstas últimas se disparó
también a nivel sin precedentes, alcanzando
la suma record de 1 mil 078 millones de dólares.
En segundo lugar, la disminución significativa,
en dos ocasiones, del nivel de suministro de energía,
debido a fallas técnicas en plantas generadoras,
al bajo nivel de agua en las presas de Taveras y
Monción, y a la falta de combustibles para
generar electricidad, debido a problemas financieros.
La cantidad de circuitos eléctricos que reciben
24 horas del servicio aumentó de 257 en el
año 2007, hasta 288 en el año 2008.
Con esto se alcanzó superar por vez primera
que de un total de 554 circuitos existentes, el
52% estuviera recibiendo 24 horas de servicio por
día.
Las pérdidas se han reducido hasta el 32%
y las cobranzas han aumentado hasta el 94% en el
2008.
Se han construido las subestaciones de Elías
Piña y San José de las Matas, así
como más de 100 kilómetros de líneas
de transmisión, todos a 69 mil voltios. Del
mismo modo, se concluyó el Proyecto del Segundo
Anillo de Santo Domingo.
Las obras civiles del tramo Naranjo-Bonao, correspondiente
a la Autopista Eléctrica Santiago-Santo Domingo,
a 345 mil voltios, han sido concluidas y el tendido
de cables conductores fue avanzado en un 70% en
el indicado tramo.
En el área de generación, se continúa
con la construcción de las centrales hidroeléctricas
Pinalito, Palomino y Las Placetas, acorde a lo programado.
A los fines de cubrir el déficit de generación
en la región Norte del país, fue contratada
la compra de energía proveniente de cuatro
barcazas con capacidad total de 242 megavatios.
Las firmas Polar Energy y Coste Enterprise se han
comprometido a poner en operación comercial
dichas barcazas antes del verano del presente año.
En adición, el Consorcio LAESA ha asumido
la obligación de incrementar la capacidad
de su parque de generación, en Pimentel,
en 30 megavatios para el mes de mayo de 2009.
De esta forma, la región Norte del país,
dispondrá de 272 megavatios nuevos, para
hacer frente al déficit de generación
en el corto plazo.
Por otra parte, el Gobierno continúa con
el plan de adquirir energía a precios más
económicos y con mayor nivel de confiabilidad,
utilizando fuentes de generación como carbón
mineral y gas natural.
En ese contexto se está impulsando la conversión
de la central Cogentrix, de 300 megavatios, al uso
de este último tipo de combustible, esto
es, gas natural.
La Ley de Incentivo a la Energía Renovable,
Número 57-07, ha servido de estímulo
para el desarrollo de varios proyectos de producción
de energía eléctrica.
Se ha firmado un Acuerdo Interinstitucional con
la firma Koar Energy Resources para instalar 50
megavatios utilizando la biomasa, principalmente
el bambú, como fuente de producción
de energía.
El grupo español Inveravante inició
recientemente la instalación de 100 megavatios
en energía eólica. Se trata de dos
parques de generación de 50 megavatios cada
uno, que están siendo instalados en las comunidades
de Matafongo, Baní, y Granadillo, Montecristi,
respectivamente.
En el año 2008, fue iniciado el plan de desmonte
y focalización del Programa de Reducción
de Apagones (PRA), para limitar el subsidio de la
electricidad a aquellas familias que se encuentran
registradas en la base de datos del Sistema Único
de Beneficiario (SIUBEN) y que cuentan con la Tarjeta
Solidaridad emitida por la Administradora de Subsidios
Sociales (ADESS).
Finalmente, cabe indicar que el Gobierno dispone
de un Programa de Ahorro y Uso Eficiente de la Energía.
En base a ese programa, en el mes de julio del año
2008, se tomó la iniciativa para sustituir
13 millones de bombillas incandescentes por bombillas
fluorescentes de bajo consumo.
Para el Gobierno, la solución del problema
eléctrico forma parte de sus más altas
prioridades. A pesar de los avances logrados, todavía
es necesario hacer un esfuerzo mayor hasta lograr
un suministro estable, financieramente sostenible
y a precio razonable para el usuario.
Por otra parte, Señores Legisladores, hay
dos problemas, particularmente sensibles que deben
ser objeto de atención permanente, tanto
por parte del Estado como de la sociedad.
Me refiero al tema de la corrupción y al
de la seguridad ciudadana.
La corrupción es una de las más grandes
preocupaciones de todos los dominicanos, y esto
lo demuestran todas las encuestas de opinión
y las conversaciones que sostengo todos los días
con funcionarios, empresarios y ciudadanos.
Por supuesto, la corrupción es un fenómeno
de alcance universal, cuyo grado varía, entre
las distintas naciones, dependiendo de los niveles
de fortalecimiento institucional, de desarrollo
económico y social, de fortaleza de los sistemas
legislativos, de sus tradiciones y cultura, así
como de sus procedimientos y prácticas judiciales.
Lo importante es que cada vez hay mayor conciencia
acerca de la necesidad de enfrentar con eficacia
este mal que afecta la lucha contra la pobreza,
genera desconfianza entre los potenciales inversionistas
nacionales e internacionales, erosiona la credibilidad
en las instituciones públicas y debilita
la gobernabilidad y la calidad de la democracia.
Afortunadamente, en la República Dominicana
disponemos de una adecuada base legal para enfrentar
el problema de la corrupción desde sus cuatro
vertientes: prevención, detección,
persecución y erradicación; y contamos,
al mismo tiempo, con una Comisión Nacional
de Ética y Combate a la Corrupción
y de una Dirección Nacional de Persecución
de la Corrupción Administrativa.
La Comisión Nacional de Ética y Combate
a la Corrupción ha elaborado recientemente
el Plan Nacional Estratégico de Ética,
Transparencia y Prevención de la Corrupción,
2009-2012.
La publicación de este plan y su puesta en
circulación debe servir de punto de partida
para una reafirmación de la voluntad inquebrantable
del Gobierno de adoptar medidas de prevención
y persecución contra la corrupción.
Este plan que, sugiero, debería llamarse,
Plan República Dominicana Transparente, debería
servir para una reactivación de las comisiones
de ética de las distintas instituciones del
Estado, para la instalación de los Buzones
de Denuncias Contra la Corrupción, para promover
una cultura de rendición de cuentas, para
impulsar la transparencia en todas las acciones
del Estado; y para mejorar la efectividad de la
persecución del delito en la administración
pública.
Me comprometo, de manera solemne ante ustedes y
ante todo el pueblo dominicano, a redoblar los esfuerzos
en la lucha contra la corrupción, a los fines
de que podamos tener una Patria honorable, respetable
y admirada.
El otro gran problema a que he hecho referencia
y que en estos momentos mantiene en estado de intranquilidad
a la población dominicana es el relativo
al de la seguridad ciudadana.
Desde el 2005, el Gobierno viene aplicando el Plan
de Seguridad Democrática, el cual, sin duda
alguna ha obtenido importantes logros, reconocidos
por instituciones como el Programa de Naciones Unidas
para el Desarrollo.
Sin embargo, las evaluaciones coinciden en que son
muchos los desafíos y que sólo con
la profundización de los programas y acciones
se podrán consolidar los resultados. Hay
conciencia de que los éxitos en programas
de seguridad sólo se logran a través
de la aplicación continua y prolongada de
una política pública bien concebida.
Se entiende, también, que el éxito
no es lineal, y que se evidencian por momentos,
avances, estancamientos y retrocesos.
Ante esa situación, se incrementa la percepción
de inseguridad por la ocurrencia inevitable de casos
espectaculares y excepcionales de violencia y criminalidad.
Naturalmente, hay que reconocer que las reformas
institucionales, sobre todo de la Policía
Nacional, no han avanzado con la velocidad originalmente
planteadas en el Plan de Seguridad Democrática.
Tampoco se han integrado todas las instituciones
del Estado inicialmente previstas.
En general, las instituciones se han integrado de
manera coyuntural, no en forma sistemática,
como parte de una estrategia y política de
Estado. La cooperación internacional ha sido
limitada a pesar de las promesas de mayor colaboración.
Frente a todo esto, se requiere volver a activar
un plan de acción, que le confiera importancia
al tema del microtráfico como parte del problema
general del narcotráfico, de la criminalidad
y la violencia.
Es preciso perseverar en llevar a cabo la reforma
y modernización de la Policía Nacional
en seis áreas fundamentales, que son, la
preventiva, la académica, la de servicios
de inteligencia, la de asuntos internos, la administrativa
y la de investigación criminal.
Vamos a establecer el Observatorio Nacional de la
Violencia y el Crimen, mediante la coordinación
de la Secretaría de Interior y Policía
con otras instituciones del Estado, los síndicos
y municipios.
A través del Programa de Barrio Seguro, recuperaremos
y protegeremos el espacio público. Ampliaremos
y fortaleceremos los programas de mayor impacto,
incluyendo el Banco de Mi Barrio, la Beca de Mi
Barrio y Competidores de Mi Barrio.
Aumentaremos los programas deportivos y culturales.
Impulsaremos programas de empleo para jóvenes
y programas de intervención dirigidos a hogares
vulnerables; y diseñaremos programas para
control de microtráfico en los Barrios Seguros.
Coordinaremos y ampliaremos actividades de instituciones
estatales en los barrios, particularmente de las
Secretarías de Educación, Salud, Deporte,
Cultura, Juventud y de la Mujer.
El Gobierno no le cederá tregua al crimen
organizado, al narcotráfico, a la violencia
y a la delincuencia en sentido general. Nos equiparemos
con los instrumentos tecnológicos necesarios.
Capacitaremos nuestros recursos humanos. Defenderemos
nuestras costas. Protegeremos nuestro espacio aéreo
y cuidaremos de nuestra frontera.
¡En
la República Dominicana, el narcotráfico
no pasará!
Ahora bien, no escapa a mi conocimiento que la población
se encuentra, en estos momentos, perturbada y hasta
atemorizada por la presencia de miembros de las
Fuerzas Armadas y de la Policía Nacional
en actos vandálicos relacionados con el narcotráfico
y el crimen.
Debo indicar aquí que las Fuerzas Armadas
y la Policía Nacional constituyen dos instituciones
de valor inestimable para garantizar la integridad
del territorio nacional, la seguridad ciudadana
y el mantenimiento del orden público.
En mis años al frente de la vida pública
nacional, nunca he vacilado en acudir a los integrantes
de estas instituciones para contribuir a la solución
de problemas que en algún momento se yerguen
en amenazas para el bien de nuestra colectividad.
He podido comprobar el profesionalismo, la capacidad,
la disciplina y la entrega con que cada uno de sus
miembros realiza su labor para la obtención
de los objetivos que les habían sido trazados.
Por consiguiente, constituye una excepción
el que hayan aparecido sujetos que amparándose
en el prestigio del uniforme de nuestros institutos
castrenses y policiales incurran en actos delincuenciales.
Hechos recientes como la participación de
miembros de la Marina de Guerra en la matanza de
siete individuos de nacionalidad colombiana en la
comunidad de Paya, en Baní; el involucramiento
de más de veinte miembros de la Policía
Nacional en una red del narcotráfico en Puerto
Plata; y el asalto dirigido por un oficial de la
Fuerza Aérea a las instalaciones de la empresa
lechera Parmalat, lo que indican es que no debemos
desmayar en la evaluación y depuración
permanente que hay llevar a cabo en las referidas
instituciones.
Advertimos, desde ya, que no nos temblará
el pulso para limpiar y aplicar todo el peso de
la ley a aquellas lacras sociales que con sus malas
acciones empañan el prestigio y el honor
de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional.
Distinguidas Personalidades, Honorables Miembros
de la Asamblea Nacional:
Como parte del proceso de fortalecimiento institucional
del Estado Dominicano, así como de su necesidad
de reforma y modernización para adaptarse
a las exigencias de un mundo cambiante en el Siglo
XXI, me permito en estos instantes, de manera formal,
realizar ante ustedes el acto histórico de
promulgación de la Ley que Convoca a una
Asamblea Revisora para proceder a la reforma de
la Constitución de la República.
Esta reforma de nuestra Carta Sustantiva no se corresponde
con un capricho, ni está motivada en la solución
de una crisis de coyuntura. Responde, más
bien, a la necesidad de enmendar errores, lagunas
y vacíos prevalecientes en el actual texto
y de consagrar nuevas figuras jurídicas garantes
de un más pleno ejercicio de los derechos
ciudadanos.
El Proyecto de Reforma Constitucional que ha sido
sometido a la consideración de nuestras Cámaras
Legislativas ha sido el fruto de la más amplia
y democrática consulta popular que se haya
llevado a cabo en toda la historia nacional.
Durante cerca de dos años, las más
diversas organizaciones políticas, empresariales,
sindicales, comunitarias y religiosas, fueron convocadas
para que expusieran sus puntos de vista acerca del
alcance y contenido de una nueva Carta Sustantiva
del Estado Dominicano.
El entusiasmo y dinamismo con los que se participó
fue verdaderamente notable. Hay numerosos testimonios
del trabajo, dedicación y entrega con las
que numerosas delegaciones en todo el ámbito
del territorio nacional llevaron sus propuestas
y expusieron sus puntos de vista.
Debo reconocer en estos instantes la labor encomiable
de un grupo de notables juristas dominicanos, quienes
integraron la Comisión de Juristas para la
Reforma Constitucional, conformada por Aura Celeste
Fernández, Flavio Darío Espinal, Licelotte
Marte de Barrios, Raymundo Amaro, Leyda Piña,
Luis Gómez Pérez, José Darío
Suárez, Pelegrín Castillo y Julio
César Castaños Guzmán.
A todos ellos, nuestro reconocimiento.
El Proyecto de Reforma Constitucional contiene diversas
innovaciones que harán de nuestra Ley Fundamental
un texto ejemplar para el fortalecimiento de nuestro
sistema democrático, la institucionalización
de un Estado de derecho y la consagración
de la justicia social.
Entre las principales innovaciones que contiene
el documento que estoy seguro será objeto
de encendidos y apasionados debates ante la Asamblea
Revisora, se encuentran el de Estado Social y Democrático
de Derecho, fundado en el respeto de la dignidad
humana, los derechos fundamentales, el trabajo,
la soberanía popular y la separación
de poderes.
Así mismo, el de régimen de seguridad
y desarrollo fronterizo; la fórmula que precisa
el concepto de nacionalidad; la consagración
de más amplias y detalladas garantías
a los derechos fundamentales, extendiendo la noción
de debido proceso e incorporando la acción
de amparo.
En el nuevo texto Constitucional, se estipula el
derecho de los dominicanos residentes en el exterior
para elegir Senadores y Diputados que les representen.
Se elabora un nuevo estatuto constitucional para
la administración pública, así
como para las Fuerzas Armadas y la Policía
Nacional.
Se establecen disposiciones sobre ordenamiento territorial
y administración local, incluyendo entre
otras medidas, la constitucionalización de
los Consejos Provinciales de Desarrollo. Se elabora
un nuevo marco para el régimen de los municipios
y para la gestión descentralizada y control
de la administración local.
Se consagra el Defensor del Pueblo. Se fortalece
el Poder Judicial. Se introducen importantes modificaciones
en lo relativo al Sistema Electoral, sobre todo
para la unificación de las elecciones para
Presidente y Vicepresidente con la de los representantes
legislativos y autoridades municipales.
Se establece un marco constitucional sobre el régimen
económico y financiero y se consagran el
derecho a la paz; el derecho al desarrollo; a la
conservación del equilibrio ecológico,
de la fauna y de la flora; a la protección
del medio ambiente; a la preservación del
patrimonio cultural y a los derechos del consumidor.
En síntesis, una Reforma Constitucional que
garantizará que bajo ninguna circunstancia
la República Dominicana retrocedería
a los días oscuros de la dictadura, del abuso,
del atropello y de la arrogancia del poder.
Esa nueva Constitución será garante
de que a pesar de las diferencias políticas,
ideológicas o religiosas que nos pudiesen
separar, los dominicanos viviremos siempre en armonía,
en paz, de manera civilizada y en base al respeto
mutuo.
Una de las grandes lecciones de los Padres Fundadores
de la República fue la de haber logrado la
unificación del país frente a la amenaza
que representaba la permanencia de una ocupación
militar extranjera.
Ese es uno de los grandes legados que nos dejaron
Juan Pablo Duarte, Ramón Matías Mella
y Francisco del Rosario Sánchez, y es un
legado que en estos momentos, al conmemorarse el
165 aniversario de la Independencia Nacional, no
debemos olvidar.
Con esa preclara visión de futuro que distingue
a los poetas, en un canto inmortal al 27 de Febrero,
nuestra gran poetisa Salomé Ureña
de Henríquez escribió estos versos
memorables:
¡Oh
fecha generosa
Que el patriota saluda y reverencia;
en que libre flotara victoriosa
la enseña de la patria independencia!
En que a la voz de fama
de Dios y Libertad, el fuerte acero
requiriendo a la lid, que el pecho inflama,
triunfar o perecer juró el guerrero.
Y la servil librea
al desechar audaz, con ira santa,
entre aplausos de asombro, gigantea,
espléndida, Quisqueya se levanta.
¡Venciste,
oh Dios, qué gloria!
Venciste, Patria, y tu preclaro nombre
con destellos de luz graba la historia,
y te tributa admiración el hombre.
Y efectivamente, así será. Frente
a las actuales adversidades, venceremos.
¡Que
viva la República Dominicana!
¡Que
vivan los Padres de la Independencia Nacional!
¡Muchas
gracias!