Para
la Barrica su contrato es falaz y provocador
Osiris
de León
03.11.09 - El
enredado contrato de arrendamiento de los derechos
mineros de la mina de oro, plata, cobre y cinc,
de Pueblo Viejo, Cotuí, firmado en el año
2002 entre el Gobierno dominicano y la empresa
canadiense Plácer Dome, está
siendo enmendado por exigencia de la empresa minera
canadiense Barrick Gold, la cual en el
año 2006 compró todos los derechos
mineros, a nivel mundial, de la Plácer
Dome.
De
acuerdo al artículo 8 del contrato original,
Plácer Dome pagaría al Estado Dominicano
un impuesto de Participación de Utilidades
Netas (PUN) variable entre 5% y 25%, dependiente
del precio de venta del oro menos un costo de
producción de 275 dólares por onza,
y como en el año 2002 el precio del oro
estaba en los 300 dólares la onza troy,
y se estimaba que permanecería ahí,
Plácer Dome calculó que la participación
del Estado en las Utilidades Netas (PUN) sería
de un:
7.5%=5% + ((300-275)/10))%.
Antes
de la Barrick ofertar comprar las acciones de
la Plácer Dome, evaluó todas las
minas propiedad de Plácer, y todos los
proyectos que la Plácer tenía en
carpeta, incluyendo un análisis exhaustivo
del proyecto minero Pueblo Viejo, el cual siempre
estuvo presente en todos los escenarios de las
múltiples negociaciones llevadas a cabo
entre ambas empresas, desde finales del 2005 hasta
inicios del 2006.
La
Plácer Dome nunca estuvo en venta, pero
el interés de la Barrick de convertirse
en la empresa minera con mayores reservas de oro,
a nivel mundial, hizo que la Barrick se presentara
ante la Plácer con una oferta de compra,
no pedida por Plácer, que de inmediato
fue rechazada por la Plácer, lo que obligó
a la Barrick a tener que subir y a volver a subir
la suma ofertada hasta que la Plácer no
pudo resistir una oferta de US$10,400 millones
y aceptó vender lo que no quería
vender, incluyendo a Pueblo Viejo, cuyas reservas
probadas contienen 20 millones de onzas troy de
oro, y cualquier empresa minera quiere tener esas
reservas en sus manos, aunque sea para cotizarse
en la bolsa de valores.
Al
momento de la Barrick comprar a la Plácer,
el precio del oro estaba cerca de los 564 dólares
por onza, lo que implicaría una participación
del Estado de un 25% en las Utilidades Netas (PUN),
equivalente a US$36 millones por año, ya
que la Plácer pensaba producir en Pueblo
Viejo 500,000 onzas de oro anualmente, y al multiplicar
las 500,000 onzas de oro por US$289, que es el
diferencial entre el precio del oro en ese momento
(US$564/onza) y el costo de producción
(US$275/onza), y luego multiplicarlo por el 25%,
obtenemos unos 36 millones de dólares anuales
para el Estado.
Pero
como el precio del oro ha ido en ascenso rápido
y ha superado los 1,000 dólares por onza,
ello implicaría una participación
del Estado en las Utilidades Netas (PUN) de US$194
millones por año, fruto de que la Barrick
piensa producir en Pueblo Viejo un millón
de onzas de oro anualmente, y al multiplicar 1,000,000
de onzas de oro por US$775, que es el diferencial
entre el precio del oro en este momento (US$1,050/onza)
y el costo de producción (US$275/onza),
y luego multiplicarlo por el 25%, obtenemos unos
194 millones de dólares anuales para el
Estado. Y la Barrick se niega a entregar tanto
dinero.
Por
tal razón la Barrick Gold ha obligado al
Estado Dominicano a una renegociación del
contrato original, a fin de que esa participación
estatal del 25% de las utilidades netas sea llevada
a cero, óigase bien, a cero, mientras ellos
no hayan obtenido una tasa interna de retorno
(TIR) de un 10% y hasta haber recuperado los US$2,585
millones invertidos para desarrollar el proyecto,
y a partir de ahí pagar un 28.75% como
PUN, con lo cual la Barrick le quita 194 millones
de dólares anuales al pueblo dominicano,
durante al menos los primeros 6 años de
operación, lo que implicaría que
durante esos 6 años el pobre pueblo dominicano
dejaría de percibir unos 1,164 millones
de dólares, a los precios de hoy.
Y
como el Ministro de Hacienda, el Gobernador del
Banco Central, el Ministro de Industria y Comercio
y el representante de la antigua Rosario representan
a la Barrick, y no al pueblo dominicano, han aceptado
firmar un nuevo contrato, enmienda, que le quita
RD$42,000 millones a los dominicanos.
Ese
contrato ya fue aprobado al vapor y en silencio
por el Senado de la República, y al llegar
a la Cámara de Diputados fue remitido a
una Comisión Especial, encabezada por el
caballeroso diputado Ramón Cabrera, donde
los diputados de la contaminada provincia de Sánchez
Ramírez, Rafael Molina, Cristian Paredes
y Gladys Soto han sido designados como miembros,
y han externado sus preocupaciones por los perjuicios
económicos y ambientales derivados del
mismo, preocupaciones que han sido totalmente
compartidas por todas las organizaciones sociales,
políticas, religiosas, educativas y empresariales
de una provincia que, aunque tiene mucho oro,
sigue siendo pobre y muy contaminada.
Esta
Comisión Especial ha llamado a consultas
públicas a especialistas en geología,
minería y medio ambiente, a especialistas
en economía y finanzas, a las autoridades
y a las organizaciones sociales, políticas,
religiosas, educativas y empresariales de la provincia
Sánchez Ramírez, y a los ejecutivos
y técnicos de la Barrick Gold, en un evidente
ejercicio de pluralismo y de transparencia procedimental.
Y
dentro de ese ejercicio de acopio de opiniones,
la Comisión Especial nos ha pedido emitir
una opinión sobre el contenido del contrato
y sus implicaciones, y se nos ha solicitado acompañar
a los señores Diputados a las vistas públicas
provinciales y a la visita técnica a la
mina de Pueblo Viejo, a lo cual hemos accedido
gentilmente, pero al llegar a la mina nos encontramos
con que el señor Fernando Sánchez
Albavera, peruano que firmó el contrato
en nombre y en representación de la Barrick,
ya se encontraba sobre calentado y sobre tensionado
por las consultas que hace la Comisión
Especial y por las observaciones económicas
y ambientales que se le hacen a este contrato
enmienda.
Estando en la mina recibimos explicaciones por
parte del gerente país Augusto Chung, quien
en todo momento se mostró muy cortés
y muy amable, cortesía que también
recibimos de Méjico Ángeles y de
otros ingenieros y funcionarios de la Barrick,
quienes supieron asumir su papel de anfitriones.
Sin embargo, cuando el diputado Molina nos pidió
opinar sobre el supuesto regalo de hasta 37 millones
de dólares que la Barrick le haría
al Estado para asumir el 50% del pasivo ambiental
externo a la mina, y que según Fernando
Sánchez Albavera sólo eso hace que
el nuevo contrato sea mucho mejor que el anterior,
dijimos que ese regalo es a cambio de que el Estado
deje de percibir durante unos 6 años el
25% de las utilidades netas, y que eso equivale
a dejar de percibir más de 1,100 millones
de dólares, a lo que el señor Fernando
Sánchez Albavera respondió airadamente
diciendo que "eso es falaz",
y cuando le respondimos que eso está contenido
en el contrato, que él firmó, de
inmediato respondió agriamente diciendo
"usted es un provocador",
en lugar de abrir el contrato y demostrarnos,
frente a los Diputados, que realmente nuestro
argumento no está en el contrato y que
por tal razón es falaz.
Le respondimos enérgicamente que ya no
estamos en el año 1492, cuando los colonizadores
llegaron a cambiar oro por espejitos, y que él
se creía ser un colonizador que había
llegado a tierras de indígenas, pero que
en este país no permitiremos contratos
contrarios a los intereses económicos y
ambientales.
Los dominicanos queremos un contrato sencillo
y claro, que contenga dos cosas simples: un inmediato
saneamiento ambiental total del entorno de la
mina, incluyendo la presa de Mejita, los arroyos
Margajita y Mejita y la presa de Hatillo, y un
50% de los beneficios netos de las ventas de oro,
plata, cobre y cinc, desde el mismo primer año
de las operaciones mineras, y eso no implica estar
en contra de la Barrick, ni ser un provocador,
porque el país tiene derecho a la mitad
de los beneficios y al saneamiento ambiental de
todo lo contaminado por la mina, aunque es preferible
ser un provocador que defiende los intereses ambientales
y económicos de la nación, antes
que ser un entreguista postrado ante un inca colonizador.
Y
si partimos del hecho cierto de que el señor
Fernando Sánchez Albavera, máximo
ejecutivo de la Barrick local, acaba de decir
airadamente, frente a los Diputados que integran
la Comisión Especial que evalúa
la enmienda al contrato de arrendamiento de los
derechos mineros de Pueblo Viejo, que la eliminación
del 25% de Participación en las Utilidades
Netas (PUN), en los primeros años, es una
falacia, y que al responderle que esa eliminación
está contenida en el contrato, dice que
es una provocación, entonces la Barrick
admite que el nuevo contrato es una falacia y
es una provocación al pueblo dominicano,
y a confesión de parte, relevo de pruebas.
************************
Nota:
no del autor, sino de William Jerez:
1)
7.5%=5% + ((precio del oro-275)/10))%.
El
precio del oro: US$1,065.00/onza
2)
Lamentablemente, nada se le quiere dar al país.
Y ni hablar del Cibao Oriental.