Eligen
a dominicano entre finalistas para diseñar
monumento a las víctimas del vuelo 587
'Debe reflejar lo de
aquí y lo de allá'
Manhattan
- Para el artista Freddy Rodríguez, el hecho
de ser el único dominicano entre los seis finalistas
para diseñar el monumento a las víctimas
del vuelo 587 significa que además del reconocimiento,
le ha caído una gran responsabilidad encima.
Rodríguez
dijo que en una competencia de esta envergadura, había
anticipado ver finalistas no sólo de Nueva
York y lugares como Arizona y Canadá, sino
también de la República Dominicana.
Pero
esta semana, cuando el alcalde Bloomberg anunció
la selección de los finalistas, le tocó
a Rodríguez ser el único quisqueyano
en la lista.
"Sin
lugar a dudas, la comunidad espera que un dominicano
gane", dijo ayer el artista.
"Si
pierdo, me esconderé de todos los dominicanos
por un tiempo", agregó. Esto último
lo dice riendo, pero el monumento es un trabajo serio
para este santiaguero de 59 años, que ha vivido
en Nueva York desde 1963.
En
septiembre 11 del 2001, la hija menor de Rodríguez
acababa de ingresar a la escuela superior Stuyvesant,
en el Bajo Manhattan. Era su segundo día en
la escuela cuando ocurrió el Aatentado, y el
artista pasó por la angustia de no saber, por
cinco o seis horas, lo que había pasado con
su hija.
"Dos
meses después, sucede esto con mi gente",
agrega Rodríguez. "Y entonces a nivel
existencial uno se pregunta muchas cosas".
Aparte
de tratarse de uno de los peores accidentes de aviación
en los Estados Unidos, hay que tomar en cuenta que
el vuelo 587 afectó enormemente a una comunidad
inmigrante que vive entre dos culturas, indicó.
"Yo
pienso personalmente que a nadie le gustaría
dejar su país", señala. Si no fuera
por las razones políticas o económicas
que obligan a tantos a emigrar, "yo creo que
a todo el mundo le gustaría vivir tranquilo
y feliz en su país".
Con
la madurez, dijo el artista, se llega a entender "lo
que la comunidad de inmigrantes tiene que pasar cuando
llega a un país extranjero, sobre todo si no
dominan el idioma, como era el caso mío cuando
llegué".
"Muchos
son profesores que tienen que lavar pisos y lavar
platos, y ser humillados y ser tratados como animales,
porque no tienen dominio del idioma", agregó.
Y en ese sentido, los miembros de la comunidad afectada
por esta tragedia "son como yo y llegaron como
yo", dijo Rodríguez.
El
monumento "tiene que ser algo que refleja lo
de aquí y lo de allá, y la bi-cultura",
la experiencia migratoria. Tiene que presentar tanto
el Malecón de Santo Domingo como el "boardwalk"
de Nueva York, indica el artista. Además, ser
una metáfora del "aquí presente,
de la tierra, y el allá del otro mundo".
"Sin
caer en una religion específica, tiene que
tener cierta espiritualidad", añadió.
Y
Rodríguez querría también entrevistar
a familiares de las víctimas de este accidente,
para saber lo que piensan y lo que desean, y "expresarlo
en una forma artística, poderosa". Pero
este último deseo se le hace un poco difícil
en términos logísticos tanto a él
como los demás competidores, porque se les
ha dicho que no deben tener comunicación con
las familias mientras dure la competencia -una regla
que Rodríguez desearía ver eliminada,
en el interés de crear el mejor monumento posible.
Y
qué le parece que querrían ver las familias,
se le pregunta al artista. "Yo creo que es dignidad
y respeto, más que nada", responde. "Un
sitio que sea respetuoso".
Si
es escogido para crear la obra, Rodríguez no
quiere que se piense que la selección ha sido
un favor o el resultado de un trato preferencial.
"Tengo que ganármelo", señala.
Está
trabajando con un equipo de cinco arquitectos graduados
de Cooper Union -"muy jóvenes, muy talentosos"-
y el grupo tiene poco más de un mes para crear
el diseño.
El
artista dijo que quiere un diseño que esté
integrado al paisaje de la zona de Rockaway. La zona
obligará a los competidores a hacer ajustes
por el clima y otras razones. Se indicaba en la convocatoria
a los artistas que el monumento "deberá
soportar vientos muy fuertes, sol, corrosión
del aire salobre de mar, lluvia y nieve. El sitio
está desprotegido y los posibles actos de vandalismo
constituyen una constante preocupación".
Además, "el monumento deberá requerir
el menor mantenimiento posible", dice la convocatoria.
Este
debe ser uno de los veranos más ajetreados
para Rodríguez, porque además del plazo
que tiene para el diseño del monumento, está
a punto de que se inauguren dos exhibiciones de su
obra, incluyendo una que combina su obsesión
con la historia dominicana con la pasión dominicana
por el béisbol. La exhibición anticipa
la celebración en el 2006 del cincuentenario
de la fecha en que Osvaldo Virgil se convirtió
en el primer dominicano en llegar a las Grandes Ligas,
y Rodríguez ha creado esculturas alusivas a
cuatro de "los apóstoles" del béisbol
dominicano: Virgil, Felipe Alou, Julián Javier
y Juan Marichal.omenaje, básicamente, a esa
cultura dominicana y a su logro, puesta en un contexto
diferente", señaló.
Además de Rodríguez, los artistas en
la lista de finalistas para diseñar el monumento
son Linda Covit, de Montreal; Barbara Grygutis, de
Tucson; Toshihiro Katayama, de Nueva York; y dos equipos
compuestos por Donald Lipski y David Meyer, y Krzysztof
Wodiczko y Julián Bonder.